Presentación “Nunca seremos esos personajes”

Autor y obra, Nunca seremos esos personajes, viajaron desde México hasta Zaragoza invitados por la Galería Puente 41, nuevo espacio cultural zaragozano, para protagonizar una velada donde convivieron literatura, música, poesía y teatro. Una noche de reflexiones sobre escritura gonzo, punk, lo underground y la ciudad entendida como territorio narrativo.

El pasado 19 de diciembre tuvo lugar la presentación de Octavio Guerrero y su libro Nunca seremos esos personajes en Galería Puente 41, la galería de arte y plataforma artística impulsada por el artista plástico El Yako y la cantante Alicia Canguero, que sirvió como excusa para pre-inaugurar el espacio. La tarde prometía buenas cosechas y los feligreses de la bohemia y el gozo nocturno se congregaron en torno a las 19:00 horas para disfrutar de tan ansiado evento.

Tras los saludos de cortesía y el entornado de las luces para darle la atmósfera adecuada a la situación, arrancó la velada Irene Mezcal, cantante y guitarrista zaragozana del conjunto Komando Komare. Con dos canciones maravillosas acerca de la belleza de la vida y de la dificultad de ganarse el sustento con el arte, una de ellas en formato chacarera y la otra en reggae acelerado. Su voz fue como un soplo de brisa cálida y amable que nos permitió entrar en calor y aventurarnos a lo que estaba por llegar.

Tras la apertura del evento, llegaba el momento de la presentación en formato audiovisual de la mano de Joserra Ortiz, profesor de Octavio y prologuista del libro. Joserra destaca de las crónicas que el autor practica un periodismo gonzo, desde el asfalto y adentrándose en el barrizal. Una narrativa conducida por la precariedad juvenil en formato punk.

La literatura de San Luis Potosí, destaca el profesor, no nace de la contemplación del desierto, sino de la violencia más cruda. Partiendo del infrarrealismo natural en Octavio y la práctica escrita del realismo sucio, la escritura se torna “infraordinaria”, en palabras del propio prologuista. La letra y la herida han sido, desde la fundación de la ciudad, el santo y seña de la misma. Por tanto, nos encontramos ante una colección de crónicas escrita desde los márgenes, no desde la oficialidad. En ellas podemos observar a “distintos protagonistas underground que construyen reinos efímeros a través del arte y la amistad, salvando así al instante del olvido”.

A continuación, David Bendicho dio los agradecimientos pertinentes e introdujo la estructura del evento en sí mismo. Ahora sí, venía el plato fuerte de la noche, y no era otro que la entrevista, por parte del propio Bendicho y de El Yako, a Octavio Guerrero, para que nos hablara de su vida, sus influencias y lo que le animó a comenzar en el mundo de la escritura. Bendicho destacaba metáforas muy potentes existentes en sus relatos, como un don innato que late en el corazón del autor.

En clave humorística, Octavio nos habló de cómo nació en él el sentimiento de ser escritor, que no fue otro que el de hacer de un hobby una pasión vital. Asimismo, relató variadas historias acerca de cómo se conocieron él y David, y de sus perrerías nocturnas por las calles de San Luis Potosí, ciudad clave en el desarrollo personal de ambos, y epicentro neurálgico de la escritura de Guerrero Torres. En cuanto a las influencias en su recorrido vital, destacan el punk –tanto en actitud como estilo- y lo underground como una pulsión para escribir, así como las sustancias psicodélicas y la música en general. Finalmente, nos compartió el secreto de la gestación de este libro y no fue otro que una promesa y unos hongos.

Entre abrazos y risas, se despedía nuestro autor para dar paso a los siguientes participantes: Erik Salvador y Miguel Ángel Ortiz Albero; el primero, poeta joven que en su día perteneció al conjunto Ars Poética y un amigo asiduo a los eventos; el segundo, un veterano habitual en las filas de la poesía aragonesa, con una numerosa colección de publicaciones a sus espaldas, y siempre en la trinchera de la pugna cultural maña. Tras la lectura de varios poemas por parte de cada uno, a lo cual Ortiz Albero añadió una crítica a “las cicatrices de las ciudades y el brillo artificial de su oficialidad”, llegaba a su fin la primera parte del evento, abriendo la veda a fumadores y sedientos de la voz artística que buscaban charlar sobre lo que estaba aconteciendo y otros devenires propios de las congregaciones poéticas.

A la vuelta del descanso, el proyecto teatral Devoradores, nos sorprendió con una obra experimental y conceptual, Barro y silicio, sobre la inteligencia artificial y su capacidad a la hora de crear o juzgar una obra artística humana. ¿Puede un robot hacer una crítica de arte? La pieza nos pone en un entredicho, pues como afirma la propia IA, la pintura provendría tan solo de impulsos eléctricos y químicos en el cerebro, que nos incitan a elegir determinado color, que relacionamos con determinados sentimientos.

El humano, tras ver una creación de la IA, responde “Tu estilo no es alma, sino la huella básica de tus latidos digitales”. La IA jamás será capaz de crear arte y belleza porque nunca sentirá el “pánico al lienzo en blanco” ni sufrirá para elaborar una obra artística. Nos hace especiales la suciedad de la vida y sus vicisitudes, buscar respuestas a preguntas que no la tienen, un sentido que no existe. Nuestra perfección reside en nuestro limitado tiempo vital, en la condensación de unas ideas que envejecen a cada segundo y atesoran todo el conocimiento de los que nos precedieron. La IA es infinita y eterna en la red, pero limitada a su vez por el conocimiento humano.

Tras la maravillosa puesta en escena de Devoradores, llegaba el turno de la 2ª entrevista a Octavio Guerrero, esta vez sí, para adentrarnos en Nunca seremos esos personajes. Según Octavio, el libro surgió de una promesa a su amigo y de las relaciones que surgieron en el under potosino en la época en la que los relatos fueron compuestos.

Para él, narrar implica “salir a la calle con ojos de francotirador”. Haciendo referencias a Lefebvre y al flânheur de Baudelaire, Bendicho indagó acerca de las posibilidades de la ciudad como territorio inexplorado, ahora que la globalización capitalista ha homogeneizado estéticamente las grandes urbes. Guerrero Torres respondía diciendo que “la ciudad es un territorio a caminar, como en un video de skate sin patrocinadores”.
Por ende, es un libro que nace en la calle, alejado de los espacios literarios.

Además, el hecho de que el libro venga acompañado con fotografías, algunas realizadas por el mismo autor y otras por amigos suyos, le imprime, más si cabe, mayor realismo al asunto. Así pues, se le preguntó algo crucial “¿Por qué la literatura puede hablar de violencia y el periodismo, sin embargo, está perseguido por el narco?” A lo que acertadamente Octavio contestó que se debe a que “el narco, simple y llanamente, no lee literatura, sino que está pendiente de los sucesos que acontecen a su organización y en lo que respecta a ella”. Octavio acabaría sentenciando “mi escritura es repentina, no busca el morbo”.

El conjunto musical zaragozano Bladimir Ros –en formato trío esta vez- pondría el broche final a tan magnífica velada, interpretando tres temas: Elchatarrero, Miparaderoy Tuparadero, las dos últimas recién salidas en formato single.

Ros Beret, cantante del grupo, introdujo la historia de la banda, mientras Carlos Chahuán a la guitarra eléctrica y loops, y El Champi a la percusión finiquitaban las cuestiones técnicas de sus respectivos instrumentos. Acerca del nuevo single, Ros añadiría que “son canciones inspiradas por el cancionero popular de la Guerra Civil en las trincheras y por Lorca”.

El remate perfecto para un evento de primer nivel, que sirvió para dar a conocer la Galería Puente 41 y presentar a nuestro compa Octavio ante la bohemia zaragozana. Nosotros ya somos parte de esos personajes.


Octavio Guerrero (S.L.P., 1996) Es licenciado en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por la UASLP, escritor y actual maestrante de Literatura Mexicana en la UV. Fue beneficiario del PECDA en su ciudad natal en la categoría de crónica y ha publicado cuentos y crónicas en revistas, fanzines y antologías de México, Colombia y España, país donde fundó y coordinó junto a Celia Moreno, la tertulia artística El Micro de Graná. Es ganador del 49avo Premio de Narrativa Federico García Lorca de la ciudad de Granada, España, en 2019. Ha publicado el libro de cuentos Sur Carolina (Editorial Universidad de Granada, 2020) y el de crónicas Nunca seremos esos personajes (Producciones El Salario del Miedo, 2025). Desde 2023 escribe la columna “Estorbo en la ciudad”  y su primera novela, LA CALLE O NADA, obtuvo mención honorífica en el certamen Manuel José Othón del año 2021.

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Juan Carlos Gonzalez

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